Sobre los diversos desafíos que se presentan el regreso de donald trump Según la presidencia estadounidense, uno de los temas más importantes para la economía española tiene que ver con los cambios que podrían producirse en la localización del capital productivo. La economía española fue una de ellas. más preferido influenciado por los recientes flujos de inversión extranjera directa y jugó un papel crucial en el diferencial de crecimiento favorable en comparación con los principales socios europeos. Y esto compensa inicialmente el decepcionante desarrollo de las inversiones nacionales.

Los dos últimos años han sido testigos de una infusión de capital extranjero. en nuestra estructura empresarial supera los 71.000 millones de euros, más del doble que Francia, un 50% más que Italia y prácticamente lo mismo que Alemania (una economía, sin embargo, casi tres veces mayor que la nuestra). Además de ser de gran importancia, el estímulo económico representa una financiación que se caracteriza por su durabilidad, con el objetivo de ampliar el potencial del aparato productivo, mejorar su eficiencia o integrar nuevas tecnologías. No se trata, por tanto, de una mera adquisición de activos financieros ni de transacciones de carácter especulativo, que son por definición volátiles. Inversiones directas Se trata de una apuesta a largo plazo de los inversores extranjeros que responden a una evaluación positiva de las perspectivas de la economía real.

Estados Unidos es el principal inversor en la economía española, representando casi el 20% de la capacidad total instalada por empresas extranjeras en nuestro país (según datos de inventario de 2022). Su presencia es notable en sectores clave como el energético, el de telecomunicaciones, el químico y el de automoción. Sin embargo, la entrada de capitales americanos ha tendido a disminuir últimamente debido a algunas desinversiones: las operaciones de salida han ascendido a casi 500 millones de euros en los dos últimos años.

Se desconocen las causas de esta pérdida de capital: la aplicación de fuertes incentivos corporativos a la repatriación en virtud de la Ley de Reducción de la Inflación de la administración Biden puede haber influido en ella. De cara al futuro, los recortes del impuesto de sociedades anunciados por Trump, la imposición de aranceles a las importaciones o la introducción de nuevos incentivos a la inversión en territorio norteamericano podrían conducir a nuevas desinversiones.

Aunque es un riesgo a considerar, es probable que cualquier salida sea escalonada, ya que se trata de capital relativamente estable que no se mueve fácilmente. En cualquier caso, la atención debe centrarse en paliar las propias debilidades. En primer lugar, el dinamismo de la inversión extranjera directa contrasta con la debilidad a nivel nacional. Esta paradoja refleja en parte el tamaño de la empresa: los inversores extranjeros tienden a concentrar sus actividades en las grandes empresas y siguen la dinámica global en la que España parece estar bien posicionada. Sin embargo, las inversiones nacionales provienen en gran medida de pequeñas empresas, que son muy sensibles a factores locales como la proliferación de obstáculos regulatorios y administrativos que fragmentan el mercado interno o la percepción de inseguridad jurídica.

Por otro lado, los socios comunitarios, junto con el Reino Unido, siguen invirtiendo en la estructura productiva española, sumando más del 80% de las nuevas operaciones en los dos últimos años. Es probable que la profundización de la integración europea desencadene un aumento adicional de la inversión y capture las ventajas competitivas de los sectores más prósperos.

En resumen, el entorno global es desfavorable y potencialmente obstaculiza la entrada de capital extranjero, uno de los principales artífices de los buenos tiempos económicos. Sin embargo, es aconsejable redoblar nuestros esfuerzos para superar los obstáculos a nuestras propias inversiones y modernización tecnológica, sin dejarnos distraer por el terremoto que comienza a sacudir la situación económica mundial.

Inversión nacional

En el tercer trimestre del año pasado, la formación bruta de capital fijo se situó un punto porcentual por debajo de los niveles previos a la pandemia (tercer trimestre de 2019), según los últimos datos disponibles. El resultado es que la inversión es la única variable de demanda que aún no se ha recuperado del impacto de la crisis sanitaria. Destaca el déficit de las inversiones en construcción (-1,9 puntos), aunque también se produjo un descenso en las áreas de maquinaria, bienes de equipo y materiales de transporte (una décima por ciento).



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